Maria del Mar Bonet, cinco décadas de magia, por Miquel-Lluís Muntané, Revista Serra d’Or, núm. 695, nov. 2017

Para muchos, es la voz femenina más importante que ha dado la canción catalana.

Proyectada en su primera etapa por el mítico colectivo Els Setze Jutges, ha interpretado

con igual acierto la poesía culta y la popular, y ha inmortalizado en nuestra

lengua temas clásicos de la canción francesa ( «El águila negra») y estadounidense

( «Jim»), dentro de un universo musical dúctil, pero siempre coherente. Maria del Mar

Bonet (Palma, 1947) ha sido reconocida, en el país y fuera, como una artista de gran talento y sensibilidad,

lo que le ha valido, entre otros galardones, la Cruz de Sant Jordi (1984), el Premio Nacional

de Música (1992), el Premio Ramon Llull (1999), el Premio Luigi Tenco (2003), la Medalla de Oro de la

Ciudad de Barcelona (2006), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2010) y el Premio Internacional

Cubadisco (2011).

El presente año 2017, en la efeméride de cumplir cincuenta años de carrera musical, ha publicado el

disco Ultramar y ha aparecido en las librerías Intensamente, un completo y cuidadoso trabajo, es

autor el periodista Jordi Bianciotto, que repasa a fondo la trayectoria del artista.

Hablo con Maria del Mar Bonet un mediodía caluroso de primavera, entre las paredes polícromas del

Tradicionàrius graciense, este espacio que, bajo la guía del maestro Jordi Fàbregas, ha hospedado

tantas veladas memorables de nuestros mejores artistas de la música popular. Me aparece relajada,

de buen humor, feliz por tantas cosas buenas como ha vivido a lo largo de estos cincuenta años

que, según dice, «han pasado volando», pero, al mismo tiempo, con el empuje de siempre para salir adelante

nuevos proyectos y nuevos compromisos. Y con su voz cálida, con leves inflexiones del habla mallorquín

-esta voz que ha enamorado tantos públicos de todo el mundo-, lo explica para los lectores

de «Sierra de Oro».

por Miquel-Lluís Muntané, Revista Serra d’Or, núm 695, Novembre 2017